Ser socio de Mensa y no morir en el intento
21 Febrero 2007Nunca se me había ocurrido hablar de ello. Es algo que he mantenido siempre de forma discreta pero sin ocultarlo en ningún momento. Mensa es una asociación, vamos a resumirlo, de superdotados. Al menos, esa es la teoría, basada en evidencias analizables con tests de Raven y similares. Del tema de la superdotación quizás hable más adelante, y no lo voy a tocar en este post. Cualquier persona que “oficialmente” (o sea, analizada positivamente por un psicólogo colegiado) sea superdotada puede entrar directamente en Mensa simplemente aportando el certificado.
Otra alternativa, mucho más barata pero por desgracia tan fiable como limpiarse el culo con papel de cebolla, consiste en ser supervisado por un ciudadano de a pie, socio normalmente veterano, en el salón de su casa o en la recepción del hotel junto a otros nerviosos candidatos a nuevo sect… er… socio de Mensa.
La cuestión es bastante delicada, y creo justo empezar por mi propia experiencia. Al principio mi presencia fue totalmente desapercibida hasta que empecé a tomar contacto con los socios locales de Sevilla. Aquellos fueron mis mejores años hasta la época. Por fin me sentía a gusto con más de 2 o 3 personas a la vez en reuniones que se alargaban toda la noche en algún local o casa de uno de nosotros. Hablábamos, jugábamos, comíamos y aprendíamos muchísimo sobre toda variedad imaginable de temas. Mejor y más afortunada decisión que entrar en esa asociación, imposible. Tema aparte fue la experiencia que tuve con las listas de correo y chat, donde hubo una especie de guerra, más que de intelectos, de cabezas duras, entre todos los socios participantes y especialmente de mí. Bastante “famoso” me hice en ese aspecto en su día, llegando a escribir gran cantidad de correos muchos de los cuales me harían sonrojar, otros sonreír y pocos sentirme orgulloso de ellos. Quizás debería afirmar que Mensa, en ese aspecto y en ese “territorio”, fue una de las dos cosas que hizo sacar lo peor de mí (la otra tampoco viene a cuento ahora). Pero… también lo mejor, en cuanto al otro territorio, como ya he dicho antes. Algunos de mis mejores amigos (y tan escasos como un diamante de 100 kilates), salieron de aquí, y creo que también yo lo fui, y en gran parte sigo siendo, de algunos de ellos.
¿Qué es lo que ocurre? En mi opinión son tres hechos.
Uno de ellos, es que mi muy difícil forma de ser limita mis relaciones duraderas, estables y satisfactorias a gente mínimamente inteligente (y cuando digo mínimamente, es mucho decir, dado el panorama). Y eso lo he encontrado en Mensa más que en ninguna otra parte.
Lo segundo, que estas relaciones no siempre son fáciles. Es fácil relacionarse con un borrego; mucho menos con el lobo. Lo bueno está cuando consigues llevarte bien con el lobo.
Lo tercero, que Mensa no es una asociación de superdotados, sino una asociación de superdotados y Capullos que se han colado sea por ser inteligentes pero irremediablemente capullos, por los errores (y muchos) de evaluación de un test tan poco fiable, o por haberle regalado un jamón a saber a quién.
Esto provoca que Mensa sea una asociación-gallinero-corral-cancha bastante insoportable en la mayoría de los casos. Teniendo en cuenta que el contacto con la mayoría de los socios se produce en ese “territorio” que es las listas de correo debido a las distancias, al final acaba valiendo la pena limitarse a las reuniones locales y las RAM anuales de toda España (amén de alguna Internacional que casualmente toque en este país o un lugar cercano). Y en ese estado me encuentro actualmente.
Hace años que dejé aquella estúpida actitud de entrarle al trapo a todas las discusiones entre socios y de vez en cuando encuentro a alguien que realmente vale la pena conocer. Como quizás ya dije en algún post anterior, prefiero limitarme a las personas que no a las masas. Y estoy seguro de que mi salud mental lo agradecerá.





















Nunca dije que sólo hablase con superdotados (como algunos me han recriminado), sólo que debe tener un mínimo (bastante alto, eso sí es cierto). Si no, es irremediable que acabe aburriéndose y cambiando de aires. El aburrimiento es lo peor que puedes hacerle a un superdotado, no es por despreciar a nadie (que lo he hecho, y por otras razones, pero no en este caso), y yo al menos haría cualquier cosa con tal de librarme de él.
Me alegro de que volvieras a postear, hacía unos meses que no me pasaba por aquí. También me alegro de que te deas cuenta de que las personas inteligentes también tienden a ser insoportables; a veces, simplemente por cierto egocentrismo, el cual rebaja cierta capacidad.
Me alegro de que te vaya mejor. Dice mucho y bien de ti el que reconozcas tus propios errores y el que rehuses a la conflictividad pasada.
En cualquier caso, no creo que la mayoría de los mensistas sean capullos, aunque los hay. De todos modos, te entiendo; quizás no hayas podido ver las cosas desde la mejor posición.
Ser mensista es muy fácil, no contagiarse de imbecilidad ahí dentro, no tanto.
TORANKS!!! TORANKS!!!!
DDD